La mayoría de las niñas que sufrieron abuso sexual en Guatemala, Costa Rica, Nicaragua y España no recibieron la atención necesaria. De hecho, la mayoría fueron abusadas en su entorno familiar o cercano, con la complicidad del silencio. Y sus gobiernos sólo atendieron a una pequeña parte, porque los casos que se registran son minoría. Se avanza en leyes y protocolos, pero las políticas de prevención, cuando existen, apenas tienen impacto. La problemática es común en estos primeros cuatro países que analizan los medios de la Alianza Otras Miradas con datos del registro y subregistro estimado en cada uno de ellos. Este es un primer y pequeño paso para un mapa de este trauma individual y social que afecta a nuestros países sin la atención social y política que merece.