LOS JÓVENES DE GUATEMALA Y NICARAGUA SE ENFRENTAN AL AUTORITARISMO Y LA CORRUPCIÓN 

Este podcast fue producido por Divergentes con la colaboración de Jody García para el especial «La rebelión de la juventud en Centroamérica»

Transcripción del guión:

Presentador | Los jóvenes de Nicaragua y Guatemala enfrentan luchas diferentes, pero con un objetivo común: cambiar la realidad de sus países, extirpar la corrupción y el autoritarismo. Y llevan cinco años intentándolo, por ello han tenido que pagar un precio muy alto.

En Nicaragua, el régimen de Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo, han impuesto una dictadura con tintes dinásticos. Varias generaciones salieron a las calles durante las protestas antigubernamentales de 2018, para exigir la salida del Ejecutivo, pero la respuesta gubernamental fue atroz: desde ejecuciones extrajudiciales, hasta expulsiones de universidades, pasando por detenciones, y finalmente el exilio. Ser joven en Nicaragua se había vuelto tan difícil.

En Guatemala, varias generaciones se topan con una corrupción difícil de extirpar, y que parece ser la norma general para todos aquellos que llegan al poder. Este podcast va de eso. Nos hemos preguntado cómo resisten los jóvenes en Nicaragua y Guatemala, y cómo miran el futuro de sus países. 

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Recurso Daniel Ortega | Esos son los hijos de perra del imperialismo yanqui. 

Narrador | Ese fue el primer discurso de Daniel Ortega, el ocho de noviembre, después de reelegirse como presidente de Nicaragua, y en medio de unas elecciones sin competencia. Antes de su reelección, él y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, se encargaron de encarcelar a siete aspirantes de oposición y a varios líderes políticos, empresarios y activistas.

Ortega ha garantizado, de momento, su permanencia por cinco años más en el poder. Prácticamente ha sido el único mandatario que han conocido varias generaciones en el pequeño país centroamericano. Muchos eran muy pequeños como para recordar cuando había una democracia imperfecta, antes de que él llegara a la presidencia en 2007. En los 200 años de historia independiente de Nicaragua, han sobrado los caudillos y las dictaduras. 

A inicio de 2021, las expectativas eran altas, debido a que muchos de los jóvenes que protestaron en abril de 2018, cuando en el país estalló un inmenso movimiento contra el régimen, creían que a través de la vía electoral se podría transitar a la democracia. Pero ahora, todo es incierto. 

Negra* | Que yo haya vivido once años, nací en el 2001 y hasta en 2021, o sea, casi once años, bajo el gobierno de un solo es como demasiado, es demasiado realmente. [06:17 – 06:35]

Narrador | A quien oímos es a una joven que accedió a hablar para este podcast bajo anonimato, una condición que todas las fuentes que acceden a entrevistas para los medios piden, porque la dictadura nicaragüense ha impuesto un estado de terror sin precedentes en tiempos de paz. Desde junio hasta entonces, se encarcelaron a más de cuarenta personas, entre ellas a líderes opositores, pero también a críticos del gobierno. 

Recurso de estas detenciones [00:02 – 00:23]

En el país, quien se atreva a pensar diferente que el gobierno, tiene que guardar sus comentarios u ocultar su identidad. Nadie sabe quién será el siguiente. Los patrones de detenciones han sido fijados a sujetos específicos, pero también se han extendido a personas que simplemente escribieron una crítica contra el régimen en sus redes sociales. Por eso, muchos jóvenes como ella, quien pidió ser llamada como “Negra”, cuidan sus verdaderas identidades. Esto le permite mantener un activismo clandestino y oculto de los informantes del régimen. 

Negra* | Normalizamos que él se encuentra en el poder, normalizamos que él sea quien mande en la administración pública. Entonces creo que yo no lo miraría como normal, sino una violación directa a mi vivencia, porque no he tenido la oportunidad de conocer otras maneras, ni otra ideología gobernando ni otro sistema. Entonces es como que han reducido mi existencia al mandato de Ortega. [06:50 – 07-29]

Narrador | Una interrogante inmensa se abrió después del siete de noviembre, el día en que Ortega y Murillo se proclamaron como vencedores en unas elecciones prácticamente sin competencia. Los mandatarios sandinistas se encargaron de eliminar a todos los contrincantes. Además, los ha tildado de criminales. Ese día, a pesar que todos sabían lo que iba a pasar, fue oscuro para un país que resiente tres años de crisis política, social y económica. 

Ahora, nadie sabe qué pasará con Nicaragua. Ni cuánto tiempo va a transcurrir para que las cosas se pongan en orden. 

Recurso | El presidente Daniel Ortega tiene prácticamente asegurada la victoria para gobernar un cuarto mandato consecutivo. En la contienda participan los llamados “zancudos”, cinco partidos colaboracionistas que simulan ser oposición. [00:08 – 00:22]

FX ESTÁTICA

Recurso | Con gente celebrando en las calles y candidatos tras las rejas, así es como se cumplieron las elecciones presidenciales en Nicaragua, en las que el presidente Daniel Ortega fue reelegido con el 75% de los votos, según los primeros resultados parciales oficiales hechos públicos por el CSE. [00:00 – 00:18]

Narrador | Unos resultados de poquísima confianza, porque el Frente Sandinista mantuvo su control en el Poder Electoral y a través de magistrados afines. Medios de comunicación y organismos independientes documentaron la masiva abstención durante las votaciones. Por ejemplo, el organismo independiente Urnas Abiertas, valoró que el 81% de los electores no asistió a las urnas. Una cifra histórica. Pero sobre todo, simbólica. Para muchos esto significa un castigo silencioso de la población hacia el régimen. 

Esto sirve de contexto para entender como toda una generación cayó desilusionada. Con este último acto, se sepulta de una vez la democracia, esa palabra utópica para la juventud nicaragüense. El régimen de partido único, como los que hay en Cuba o Corea del Norte es una realidad en Nicaragua.

Recurso Daniel Ortega | El voto no mata a nadie. [00:53 – 00:55]

Narrador | La evolución de los grupos juveniles de oposición es compleja de explicar. Son tantas expresiones que no es posible generalizar las vivencias de los jóvenes nicaragüenses. Sin embargo, podríamos decir que las redes sociales son la principal herramienta para incidir en un clima político tan volátil como el de Nicaragua. Antes de esto, los jóvenes tenían las calles. Se las arrebataron a pulso al régimen de Ortega y Murillo. En ellas desplegaron toda su imaginación. Desde pancartas, pintas, grafitis, bailes, consignas, música, toma de universidades, defensa de barrios y comunidades, y muchas otras formas de protesta pacífica.

Pero la brutal represión de la dictadura acabó con todo. El aparato gubernamental impuso un estado policial que castiga la protesta. 

Sonido ambiente de este video: sirenas, voces a lo lejos.

Narrador | Ante esto, los jóvenes se las han ingeniado para continuar desde la clandestinidad. Es evidente que su incidencia, fuera del espacio público, ha disminuido, al igual que el poder de decidir. También la dinámica electoral tuvo algo que ver en esto. A inicios de año, uno de los movimientos de oposición que surgió en las protestas, estamos hablando de la Alianza Cívica, anunció una alianza con el partido Ciudadanos por la Libertad, autodenominado como liberal. 

Por otra parte, está la Unidad Nacional Azul y Blanco, otro bloque opositor de tintes más progresistas. Ambas agrupaciones cuentan con sectores juveniles, que nos cuentan para este podcast la dificultad de la organización política en un contexto como este. 

Dolly Mora | Nosotros no nos hemos silenciado profundamente a pesar del asedio, a pesar de las constantes amenazas, a pesar de la visita de la Policía Nacional a nuestras madres, a nuestros familiares y de las amenazas a los distintos coordinadores de AUN. [07:28 – 07:37]

Narrador | Ella es Dolly Mora, miembro de la Alianza Universitaria Nicaragüense (AUN), uno de los movimientos juveniles que nacieron durante las protestas de abril de 2018 y que todavía operan en el país. Dos integrantes claves de esta organización fueron encarcelados por Ortega y Murillo a mediados de año. Lesther Alemán y Max Jerez, dos de los jóvenes que participaron en el primer diálogo nacional, están detenidos por el régimen. Desde entonces, los miembros de AUN también son acosados por la Policía Nacional. Muchos de ellos han anunciado persecución y asedio a sus viviendas. 

Dolly Mora | Yo creo que la oposición tiene que ver eso como un reto. Al menos nosotros sí estamos en posición de seguirnos organizando, seguir organizando a los jóvenes a nivel nacional. Somos un movimiento que tiene presencia a nivel nacional y que tenemos que estar preparados para cualquier escenario. [12:25 – 12:41]

Narrador | Sin embargo, los jóvenes nicaragüenses no la tienen muy fácil. Muchos han optado por la migración, debido a que aseguran que cada vez hay menos oportunidades laborales y educativas en el país. Otros, han dejado los espacios de participación política e intentan rehacer sus vidas desde el exilio. Entonces, ¿qué queda para la juventud? Esta pregunta se la hicimos a Juan Diego Barberena, uno de los integrantes del sector juvenil de la Unidad Nacional Azul y Blanco, el otro bloque opositor. 

Juan Diego | Teniendo esa realidad clara de que hay que acumular fuerza en silencio, de forma coordinada, poniendo dos puntos de conexión entre los grupos de jóvenes que existen todavía y que están dispuestos a trabajar, verdad sea dentro de mí, o sea afuera de Nicaragua. Pero que sobre todo pongan sobre la mesa los puntos que nos llevaron a Abril del 2018, que es lo que nos llevó a llenar las calles adversas a la dictadura de Ortega Murillo. [11:23 – 11:58]

Narrador | Mientras Nicaragua atraviesa uno de los momentos más inciertos en su historia, las presiones internacionales hacia el régimen se han acrecentado. Nadie sabe el desenlace de este amargo capítulo, ni cuánto tiempo durará. Muchos, como Dolly Mora, no ven hasta 2026 una nueva oportunidad de cambio. Pero para ese entonces, algunos de estos jóvenes que se levantaron contra el régimen serán adultos, probablemente llenos de otras responsabilidades. 

Dolly Mora | Mira ante todo en uno que tenemos un sentido de mucho pragmatismo y mucho realismo. Sabemos que probablemente pasen un par de años más. Probablemente el 20:26 pueda ser la gran oportunidad de oro, o al menos es lo que esperamos y podemos proyectar y decir. [15:32 – 16:12]

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Narrador | Después de conocer la crítica situación de Nicaragua, nos trasladamos a Guatemala, uno de los países más violentos de la región que también ha protagonizado manifestaciones sociales. Como siempre, los jóvenes han sido los primeros grupos en participar y dar la cara por sus derechos.

Pero, vayamos por partes. En 2015, el país centroamericano protagonizó una de las manifestaciones más fuertes en su historia reciente. Más de veinte mil personas se congregaron en la Plaza de la Constitución de Ciudad de Guatemala para exigir la salida del presidente Otto Pérez Molina, quien se vio envuelto en acusaciones de corrupción política.

Recurso | Otto Pérez Molina ya no es presidente de Guatemala, esta madrugada renunció a su cargo y hoy se presentó a los tribunales para responder por los cargos de corrupción. Esta es una historia única en América Latina. Los guatemaltecos indignados tumbaron a un presidente. [00:00 – 00:18]

Narrador | Muchos, en su gran mayoría, eran jóvenes universitarios, obreros, indígenas, feministas y en realidad toda la sociedad guatemalteca. Pero los tiempos han cambiado un poco, al igual que las dinámicas. Gabriel Wer, uno de los fundadores del movimiento Justicia Ya, que impulsó cambios en cuanto a la lucha contra la corrupción, nos explica esta evolución. 

Gabriel Wer | Claro, la lucha contra la corrupción y que venimos con todo, y que obviamente tuvo sus efectos en el sentido de renunciar, eh, pero tuvo la desventaja también de que nos está, quienes empezamos con esto realmente activar los políticamente si no llegó a creer que siempre iba a ser así mmm, otra vez eso ha sido también, por eso estaba aprendizaje bastante fuertemente cambiando la correlación de fuerzas. [06:11 – 07:00]

Narrador | Guatemala atraviesa en estos momentos varios retos. En los últimos años ha sido uno de los países de la región con mayor flujo de migrantes. Miles de guatemaltecos se han ido de su país, huyendo de la violencia y la crisis provocada por la corrupción. ¿Cómo afecta esto a la organización de la juventud? Lenina García, dirigente estudiantil de Guatemala nos cuenta.

Lenina García | Considero que el contexto político de Guatemala ha cambiado muchísimo desde el 2015. Creo que en 2015 notamos una situación atípica en el caso especialmente de la Universidad de San Carlos y las juventudes urbanas de Guatemala porque a raíz de todos los casos de corrupción e impunidad que se empiezan a exponer públicamente empieza a surgir un atasco ciudadano que no se había visto antes. ¿Verdad? [01:15 ….]

Narrador | Lenina se refiere a las protestas que sacudieron al país en 2015, de las que hablábamos antes. Lenina explica que después de la efervescencia de las marchas, la sociedad entró en una especie de apatía. 

Lenina | Cuando gana Jenny Morales siento que sí surgió como una expectativa de que él iba a ser como diferente, entonces creo que el pacto de corrupción y de impunidad supo muy bien, cómo perfilar a una figura que generara expectativa en la gente entonces ahí fue el decaimiento de las movilizaciones que creo que se mantiene hasta la fecha. [03:20 – ….]

Narrador | Jimmy Morales gobernó el país entre 2016 y 2020, y al igual que los anteriores mandatarios, su gobierno decepcionó a miles. Los males por los cuales centenares salieron a las calles se mantuvieron a lo largo de su mandato, revelando así un sistema podrido desde los cimientos. La lucha contra la corrupción sigue en utopía para las juventudes de Guatemala.

Jóvenes como Pablo Puente, del movimiento 21N, han tenido que pagar su disidencia a través de procesos judiciales.

Pablo Puente | Y algo que haya arruinado mi imagen pública sí, porque me pensaron como terroristas, me culparon como depredador de bienes culturales. [13:27 – 13:40]

Narrador | Él y su familia fueron arrestados durante la manifestación del 21 de noviembre de 2020, tras la aprobación del presupuesto fiscal del año siguiente. Ahora, el país nuevamente recela de la gestión del presidente Alejandro Giammattei, cuya gestión enfrenta nuevas protestas a nivel nacional. 

¿Podrán los jóvenes de Guatemala y Nicaragua volver a cambiar las cosas en su país?