La migración es un fenómeno histórico, que no se va a poder detener. Y que muchas veces los Estados bajo el lema que nos trae el pacto de migración ordenada segura y regular con sus propias políticas restrictivas lo que están haciendo es ocasionar un fenómeno migratorio mucho más difícil de atender y en contra de sus propios objetivos que querer atender y ordenar la migración…lo único que hacen es aumentar el nivel de riesgo con el que las personas transitan.

La migración en América Latina es un fenómeno que alcanza una gravedad alarmante. Salir de los países de la región en condiciones de extrema vulnerabilidad se ha convertido en una de las pocas alternativas para la sobrevivencia frente a situaciones de extrema pobreza, desigualdad, violencia y otras múltiples crisis que afectan al continente.

Los efectos de la pandemia de Covid-19 impactaron principalmente en las poblaciones más vulnerables. Tras la crisis sanitaria, incrementaron las desigualdades sociales ya existentes y  surgieron nuevas, que afectan especialmente a una población migrante sometida a procesos violentos de precarización social, laboral y reproductiva, especialmente en América Central.

Se prevé que el escenario postpandemia traerá consigo un incremento en las brechas de pobreza y desigualdad. De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la pandemia del coronavirus ha creado la peor crisis en América Latina en 120 años y ha generado una caída del producto interno bruto regional del 7.7%.

La población en situación de movilidad humana en general está expuesta a riesgos y condiciones de vulnerabilidad por motivos propios de las rutas migratorias, la falta de garantía de derechos, precariedad por falta de oportunidades, la falta de un alojamiento o acceso digno a la vivienda, exposición a patrones de discriminación y xenofobia, trata de personas, y la no regulación jurídica.

En este contexto, la población centroamericana y los países de la subregión son escenarios de migración permanente. Por un lado, son el origen de las multitudes que salen en caravanas hacia Estados Unidos expuestas a distintos riesgos; y por otro, se han convertido en países de tránsito para población migrante de América, y de otros continentes, en su travesía hacia el norte.

Frente a esto, Otras Miradas y cuatro medios aliados, Radio Progreso de Honduras, Onda Local de Nicaragua, No-Ficción de Guatemala y Revista Factum de El Salvador, queremos poner la mirada más allá de las fronteras físicas que enfrenta la población migrante, pues existen muchas otras fronteras que hacen de este fenómeno una experiencia aún más compleja y dolorosa para quienes están migrando. Son esas otras fronteras burocráticas impuestas por los Estados, las fronteras de la discriminación, la xenofobia, la ausencia de atención y acogida en los países de tránsito, el dolor de ver morir a sus hermanos y hermanas en camino, entre otras, las que queremos visibilizar en este trabajo colectivo que presentamos bajo el título de Otras Fronteras.

Otras Miradas es una alianza de medios comprometidos y alternativos, medios independientes que dan cobertura a temas vinculados con las realidades de los grupos sociales más afectados por las desigualdades, violaciones de derechos humanos o vulneraciones de derechos en general. Desde esta perspectiva, el tema de las migraciones ocupa un lugar importante en nuestra agenda y desde esta convicción, y en colaboración con el Servicio Jesuita con Migrantes y la Red Jesuita con Migrantes, presentamos y dejamos a disposición de nuestra audiencia esta compilación de trabajos.

Logo-Radio-Progreso-.PNG-en-blanco

Con el apoyo de: