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Rostros y voces que encarnan las barreras de salud en Centroamérica

En este especial, cinco medios de cinco países diferentes de la región, que participan de la red Otras Miradas, le toman la temperatura a la situación del acceso a la salud en Centroamérica. Cada medio ha entrevistado a distintas personas que han vivido en carne propia la falta de acceso y cobertura a la salud pública. Son los rostros y voces que narran cómo se han topado durante la pandemia con barreras de movilidad, económicas, de conocimiento y otras que limitan su derecho a la salud


HONDURAS

Héctor sostiene en su mano la única fotografía impresa que conserva de su madre. Él un bebe, ella apenas una adolescente cuando lo tuvo.
Héctor muestra una foto de su madre y de su abuela en el celular, tomada antes de que su madre enfermara durante la pandemia de la COVID-19.
La noche que Mavis enfermó, Héctor salió corriendo a por su abuela para iniciar un interminable viaje en busca de atención médica para su madre.
Luego de la muerte de su madre, Héctor debió mudarse donde su abuela Concepción, “Concha”, separado de su pequeña hermana debido a las condiciones de pobreza en que vive la familia. Alimentar una boca es un reto, dos, misión imposible
La hija menor de Mavis ahora es cuidada por su tía junto a otros 3 hijos más. Héctor intenta visitarla todos los días. Ellos fueron separados al morir su madre. En la fotografía muestran a su pequeña mascota.
Para apoyar económicamente a su abuela con los gastos de la casa, ya que su madre era quien sostenía el hogar, ahora él labora junto a su padrastro en una herrería. Diariamente su labor es fundir y forjar hierro.
Mavis murió cuando apenas tenía 36 años de edad. Hasta ahora ninguna autoridad en el área de salud da respuesta de su muerte, no existe investigación. Su muerte suma a los casos no registrado en el marco de la emergencia por el Covid-19 en Honduras.
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EL SALVADOR

Yessenia del Carmen Quiteño es habitante de la Isla Montecristo, en el municipio de Tecoluca, San Vicente. Tiene 34 años y desde los siete padece diabetes. Hace más de un año le amputaron un dedo del pie.
En El Salvador, una Encuesta Nacional de Enfermedades Crónicas No Transmisibles en la población adulta realizada en 2015, ENECA-ELS, reveló que la prevalencia nacional de diabetes mellitus en la población de 20 años o más era de 12.5 %, lo cual representa 487 mil 875 personas, de una población de 6.7 millones.
El porcentaje de personas con diabetes mellitus en El Salvador, es más alto que en otros países. Al examinar por sexo se observó que la prevalencia de diabetes mellitus fue mayor en mujeres.
Ricardo Domínguez es licenciado en educación para la salud y trabaja en la Asociación Salvadoreña de Diabetes (Asadi). Domínguez asegura que el sistema de salud no cuenta con un programa de atención específico para atender a personas diabéticas. “Hay bastante vacío. No hay programas educativos"
En marzo de 2015, el Ministerio de Salud publicó un documento de unas guías de buenas prácticas clínicas para la atención de pacientes con diabetes mellitus, hipertensión arterial y enfermedad renal crónica, ante una prevalencia creciente de enfermedades crónicas no transmisibles; sin embargo, se desconoce si con el cambio de Gobierno se mantiene vigente.Feria de salud en el Hospital de Chalchuapa en el marco del Día Mundial de la Diabetes / Foto cortesía Ministerio de Salud.
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COSTA RICA

Vecina de Cartagena de Santa Cruz, Johanna Ríos Alfaro es parte del equipo de cruzrojistas, en Belén de Carrillo, una comunidad de Guanacaste, donde brinda su servicio desde hace cinco años.
Johanna Ríos concluyó su tratamiento contra un cáncer, en el 2019, y retomó sus labores, como cruzrojista; sin embargo, hasta el 2021, tendrá cita en el servicio de Psicología del hospital de Nicoya, un apoyo que debe darse a todos los pacientes oncológicos, desde un inicio.
Tras recibir la noticia de su cáncer, en el 2018, Johanna Ríos resiente la falta de apoyo psicológico, como paciente, para momentos difíciles, como el día cuando habló sobre su enfermedad con sus dos hijos, César y Esteban.
Hace 11 años, Johanna Ríos ingresó a la Cruz Roja Costarricense, en comités de Guanacaste; primero, como voluntaria, luego, fue contratada para dar servicios de atención en la comunidad de Belén de Carrillo, Guanacaste.
“Yo he tenido un carácter fuerte, para todo: En vez de que el cáncer arremetiera en mi contra, yo arremetí contra el cáncer”, sostiene con actitud positiva, Johanna Ríos, una mujer con vocación de ayuda humanitaria.
Para Michael Hernández Zambrana, sus hijos son el mayor soporte luego del fallecimiento de su compañera, Ingris Canales, quien pasó casi dos meses en la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital México, en la capital de San José. Michael reclama la escasa información recibida sobre el cuadro de su esposa, quien sufrió una severa inflamación en su cerebro.
Tras la muerte de su compañera, Michael Hernández asegura que sus dos hijos, Shiary y Michael, le brindan la fuerza necesaria para levantarse, cada mañana; luego de noches de insomnio y tristeza, durante las cuales su padre, Ruperto Hernández Gallo, es su principal apoyo.
Michael Hernández aprendió de su padre el oficio de la ebanistería, actualmente, se gana la vida con trabajos ocasionales que elabora en su taller, ubicado en el barrio Artolita de la comunidad costera de Sardinal, en Guanacaste.
Michael asegura que el trabajo es su válvula de escape tras la reciente muerte de su compañera, Ingris Canales, de tan solo 19 años.
Shiary apenas comienza a caminar y ya recorre los caminos de su barrio en la moto de su padre, Michael Hernández; su hermano de ocho años, Michael, se suma siempre a las salidas, un momento donde todo parece perfecto para esta familia que perdió a su esposa y madre.
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NICARAGUA

Hospitales públicos en deterioro y sin medicamentos se esconden bajo el discurso oficial de la salud gratuita en el segundo país más pobre de Latinoamérica. Edificio Concepción Palacios del Ministerio de Salud de Nicaragua. _ Foto_ Confidencial
Con un frasco de acetaminofén en jarabe, dos sobres con suero oral y un papelito sin membrete en el que se lee “Anginovag spray”, Amanda Hernández salió con su bebé de dos años del Hospital en Managua con la sensación de que su hija, con 40 grados de temperatura, no fue bien diagnosticada. Sala de espera en el Hospital Roberto Calderón en Managua. _ Foto_ Confidencial
“¡Medicina para los pobres! ¡Medicina para los humildes! ¡Medicina para los trabajadores! ¡Medicina para el pueblo!”, exclamó el presidente Daniel Ortega en su discurso del 19 de julio de 2020. Hernández, sin embargo, tuvo que pagar por los medicamentos y los exámenes especializados que no encontró en el hospital,Hospital Escuela Oscar Danilo Rosales Argüello (Heodra) de la ciudad de León, al occidente de Nicaragua. _ Foto_ Confidencial
Para la compra de medicinas, el Estado de Nicaragua, según datos del Presupuesto General de la República, invierte mensualmente por cada ciudadano un total de 19.5 córdobas (menos de sesenta centavos de dólar). Pobladores de León caminando a pocas cuadras del hospital Heodra. _ Foto_ Confidencial
El monto que cada nicaragüense gasta en salud —a pesar de que oficialmente es gratuita— está por encima de la media del continente. _ Foto_ Confidencial
Los recursos humanos también son escasos y con poca credibilidad. Para una población de 6,482,039 habitantes, existen 10 médicos y 8 enfermeras por cada 10,000 habitantes, detalla el Mapa de Padecimientos del Minsa.Sala de emergencia del hospital Victoria Motta en el departamento de Jinotega. _ Foto_ Confidencial_
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GUATEMALA

Entrada de emergencias del Hospital San Juan de Dios, el espacio habilitado para atender a las personas que se realizarán la prueba de COVID-19. Crédito: Agencia Ocote/José David López Vicente
Trabajador del Hospital San Juan de Dios en el área habilitada para realizar las pruebas de COVID-19. Crédito: Agencia Ocote/José David López Vicente
Una mujer habla con un guardia en la entrada de emergencias del Hospital San Juan de Dios, el lugar habilitado para atender en primera instancia a los posibles pacientes con COVID-19. Crédito: Agencia Ocote/José David López Vicente
Junto a la entrada de la emergencia del Hospital San Juan de Dios, se encuentra la ventanilla donde dan los resultados de las pruebas de COVID-19. Crédito: Agencia Ocote/José David López Vicente
Ventanilla donde entregan los resultados de las pruebas de COVID-19. Crédito: Agencia Ocote/José David López Vicente
Exterior del espacio habilitado para realizar pruebas de COVID-19 en el Hospital San Juan de Dios. Crédito: Agencia Ocote/José David López Vicente
La DIACO no puede intervenir en la fijación de precios de medicamentos ni de las pruebas de COVID-19. Se limita a verificar si los establecimientos no varían los precios según su publicidad. Crédito: Plaza Pública/Simone Dalmasso
El Ministerio de Salud cuenta con dos laboratorios móviles que realizan pruebas de COVID-19. Crédito: Ministerio de Salud
Una mujer compra medicamentos en la sucursal de Farmacias Galeno cercana al hospital San Juan de Dios. Crédito: Agencia Ocote/José David López Vicente
Sucursal de Farmacias Galeno, una de las cadenas más grandes en Guatemala, cercana al Hospital San Juan de Dios. Crédito: Agencia Ocote/José David López Vicente
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