Una historia que se agrava con Bukele en El Salvador
Las recientes investigaciones han encontrado que en los últimos cuatro años se ha desmontado el sistema de pesos y contrapesos en El Salvador. La cooptación de la mayoría de las instituciones públicas ha propiciado que la burocracia que se encarga de conceder permisos de transmisión ha trabado el desarrollo de la comunicación comunitaria.
Esto ha puesto en jaque la sostenibilidad de las radios comunitarias. Al considerárseles como críticos u opositores del gobierno de Bukele, ya no reciben la publicidad necesaria que les garantizaba en años anteriores el sustento de las operaciones y el sostenimiento.
Según la investigación, en la última década se han otorgado más concesiones a radios cristianas que a las mismas comunitarias, que suelen depender de Organizaciones No Gubernamentales.
La eliminación de las concesiones de publicidad ha empujado a las radios comunitarias a la diversificación. Muchas han ampliado su oferta en el mercado de las telecomunicaciones, produciendo contenido que venden a grupos específicos, facilitando talleres de formación y la difusión de contenido de pago en redes sociales.
Se ha propuesto la reinvención del marco jurídico de las telecomunicaciones para que aquellos medios de comunicación que se consideran comunitarios accedan a garantías y derechos que ya poseen las radios comerciales. Sin embargo, en el entorno político, no se observa posibilidades de que la Asamblea Legislativa cree políticas públicas para favorecer a las radios comunitarias.
Los hallazgos de las investigaciones también señalan que no hay garantías que brinden el derecho a la libre asociación en El Salvador, algo esencial para la creación y aporte económico de más radios comunitarias en el país.
El abogado Ricardo Iglesias, a cargo del estudio de El Salvador, hizo una revisión de los últimos y difíciles 40 años y dijo que, con la firma de los Acuerdos de Paz, que terminaron con más de una década de guerra civil, se dieron los primeros pasos para crear nuevos mecanismos de comunicación y ampliar la libertad de expresión.
Con el retorno de las comunidades refugiadas en Honduras, se empezaron a crear los primeros medios de comunicación comunitaria. “Comenzaron a pedir frecuencias al Estado. La respuesta, aparte de decir que estaba saturado el espectro radioeléctrico, fue cerrar e incautar los equipos». Algo que, según el analista es totalmente inconstitucional. «Ahí empezó una larga lucha jurídica que dura hasta la fecha”. Finalmente, a través de una negociación se devolvieron los equipos y hubo cierta tolerancia a las transmisiones no autorizadas.
En 1997, con el comienzo de la privatización del espectro radioeléctrico, promovido por el bipartidismo existente en El Salvador, el Estado marginó aún más a las radios comunitarias. Se había dejado en claro que la Ley de Telecomunicaciones creada se enfocaba en el desarrollo de las radios comerciales.
En todo este período, ha habido avances y retrocesos, pero hay evidencias que reflejan el fuerte vínculo que las radios comunitarias, hoy en día, poseen con sus comunidades, por la labor social que ejercen en cada territorio. El crecimiento ha sido exponencial. Actualmente 17 radios de la Asociación de Radios y Programas Participativos de El Salvador (ARPAS) se encuentran al aire. Dos radios cerraron por decisión propia y tres dejaron de transmitir por amenazas de la Superintendencia General de Electricidad y Telecomunicaciones (SIGET) con fuertes multas por transmitir sin autorización.
Honduras: Los medios comunitarios resisten
El arraigo de las radios comunitarias en Honduras se debe al trabajo que han realizado a lo largo de los años en las comunidades, donde sus cimientos permanecen gracias a la constancia y la propuesta social que promueven. Aun así, en Honduras, la democratización de las comunicaciones es un tema pendiente, afirma Carlos Enamorado, fundador de la Asociación de Medios Comunitarios de Honduras y autor del Capítulo para este país, en el informe de OBSERVACOM.
Los medios comunitarios nacieron en un contexto económico, social y político frágil, pero siguen luchando por implementar un modelo de comunicación abierto a las diferentes voces y sectores de la sociedad, con el objetivo de erradicar el cerco y concentración mediática y, así, darle protagonismo a los grupos más vulnerables del país.
Los medios alternativos han sido construidos y fomentados principalmente por los territorios indígenas. Estos han nacido o permanecen bajo un sistema híbrido, es decir en frecuencia libre o con el aval del Estado.
Solamente el 37% de las radios comunitarias están transmitiendo con el permiso del Consejo Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL), lo que representa que la falta de permisos legales es del 63% para las radios comunitarias. Se estima que en los últimos 10 años han surgido 35 radios comunitarias debido a la presión internacional surgida por el golpe de Estado del 2009.
En la investigación realizada por Enamorado se detalla que “con el golpe de Estado, en el año 2009, la irrupción de radios comunitarias en Honduras fue notoria. El nacimiento de estas radios en territorios con conflictos sociales, por disputas de tierras y minería, marcó el espectro radioeléctrico. Además, en el 2016 se instauró la necesidad de parar los cierres, amenazas y criminalización de las radios comunitarias que luchan por la libertad de expresión en el país.
Los medios comunitarios se han organizado en varios movimientos que han originado la creación de la Dirección de Medios Comunitarios, un fondo de responsabilidades y apoyo de emergencia a las radios comunitarias y una propuesta de Políticas Públicas en Telecomunicaciones, que incorpora los planteamientos de los medios comunitarios, como la asignación específica de las frecuencias en los territorios. Hasta el momento, ninguna ha sido aceptada por el Estado.
Por la falta de políticas públicas, el sistema de medios en este país esté centralizado. Se contabilizan 186 radioemisoras en amplitud modulada y 842 en Frecuencia Modulada y 5 en Onda Corta. Estas 1033 radios son comerciales. Apenas existen 70 radios comunitarias en el territorio nacional, lo que es una inmensa minoría con respecto a las comerciales.
Esta concentración mediática ocasiona también que la libertad de expresión esté cooptada e impide el desarrollo de los medios comunitarios en Honduras. Actualmente, este país no reconoce aun la comunicación comunitaria en el marco jurídico de la Ley de Telecomunicaciones.
“El otorgamiento de las personerías jurídicas (a los medios comunitarios) es un proceso difícil y limita el permiso para transmitir», explica Enamorado. Por ello, los medios caen en la ilegalidad, «un impedimento para que las radios comunitarias encuentren la manera de sostenerse económicamente”.
Aunque varias radios comunitarias se enfrentan a multas por el ente regulador, ninguno ha cedido a las presiones y se mantienen al aire.
Enamorado sostiene que se debe crear una autoridad de radiodifusión independiente en el país, y que, solo a través de las políticas públicas, se puede generar un sistema igualitario para los medios de comunicación sin la necesidad de premiar o castigar a ciertos grupos.